Toda una vida (Publicado por El País, el miércoles 3 de noviembre de 2011)
En el XV Festival Internacional de Arte de Cali que comienza mañana, Álvaro Castaño Castillo será condecorado por una vida entera dedicada a la cultura.
Por Claudia Liliana Bedoya, reportera de El País
Un lazo muy fuerte une a Álvaro Castaño Castillo con Cali. Además de haber sido el administrador del Club Campestre siendo muy joven, en esta ciudad empezó a construir una familia junto al amor de su vida, Gloria Valencia, fallecida este año. En Cali también le dio forma al sueño de fundar la emisora cultural HJCK, pensada para difundir la música clásica en el país.Ahora, sus afectos con esta ciudad se verán renovados con la Medalla al Mérito Proartes ‘Toda una Vida’, que se le concederá mañana durante la inauguración del XV Festival Internacional de Arte de Cali, acto que se cumplirá en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.
Su trabajo durante 61 años al frente de la HJCK, su faceta como libretista y creador de un espacio para televisión como ‘Naturalia’ y su amor por manifestaciones literarias como el ensayo y la poesía, son razones de sobra para el galardón. Desde su casa, en Bogotá, Castaño Castillo habló con El País.
¿Para usted qué representa que Cali lo reconozca por su labor a ‘Toda una vida’?
Es muy honroso, muy estimulante recibir este premio porque proviene de un tribunal tan importante como es el que preside Amparo Sinisterra de Carvajal, el presidente Belisario Betancur y el doctor Juan Luis Mejía, que fue ministro de Cultura. Para mí es algo muy grato por el éxito que ha tenido a través de los años el Festival de Arte.
Desde los 15 años de edad, usted ha luchado por elevar la cultura de los colombianos. ¿Cómo seducir a los jóvenes de hoy?
Invitándolos, haciéndoles ver que la cultura dignifica, que enaltece, que es la mejor compañera, que no traiciona nunca, que es la mejor amiga, que tenemos que casarnos con ella.
¿Qué hacer para que la cultura deje de ser la Cenicienta de los gobiernos nacionales y locales?
Eso no depende tanto de nosotros sino del Estado colombiano, él debe ser más exigente en su relaciones con los radiodifusores, quienes somos unos privilegiados que podemos irrumpir en la intimidad de los hogares en cualquier momento, sin pedir permiso, porque basta con sintonizar una emisora y se abren las puertas. Entonces, ese privilegio nos obliga a presentar programas de una dignidad extraordinaria. El Estado debe exigir de manera permanente que haya una cuota de cultura. Mientras eso no se exija, los colegas no lo cumplirán.
¿Es la radio cultural una especie en vía de extinción?
No, Dios no lo quiera. Al contrario, la radio cultural debe ser cada vez más cultural, más severa, más decidida a presentar la cultura en todos sus aspectos.
¿Cómo ve el esfuerzo de las universidades por rescatar el perfil cultural de la radio?
Cuando la HJCK nació en 1950, lo hizo con el deseo de ser un ejemplo de radio cultural para todo el país y después vinieron las emisoras que son hijas, nietas o bisnietas de la HJCK, como la de la Tadeo Lozano y la Javeriana. Creo que ellas, en buena hora, entendieron ese mensaje permanente y obsesivo de la HJCK. Pero creo que quien mejor entendió ese mensaje fue la emisora de la Fundación Carvajal, en Cali, –creada por Amparo Sinisterra– para presentar temas culturales en la radio. Ha sido absolutamente ejemplar, una emisora modelo.
¿Cómo resultó la decisión de ‘trastear’ su emisora al mundo virtual?
Tal vez en internet no nos oye la misma cantidad de personas que cuando estábamos en el dial, pero el consuelo es que hoy nos están oyendo en el mundo entero. Continuamente, la emisora recibe mensajes de los sitios más apartados y más inesperados del país, así como de Japón, de la India, de las islas más perdidas del mar Pacífico, de los sitios más distantes llegan mensajes diciendo que nos oyen y se sorprenden de que en Suramérica exista una emisora como HJCK. Esto confirma nuestro viejo sueño, de que la emisora no es ‘El mundo en Bogotá’, sino ‘Bogotá en el mundo’.
Sus pasiones son el ensayo y la poesía. ¿cómo ve el panorama de ambos género en nuestro país?
Colombia nunca perderá su imagen de país poético. Aquí, de cada diez colombianos, hay uno o dos poetas. En cuanto al ensayo, tenemos buenos ensayistas y culturalmente hablando estamos muy bien.
¿La cultura en Colombia sigue siendo de la ‘inmensa minoría’?
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